El albor del fin del sol dará luz al infante,
en tan triste y errante vida será purificado,
siendo probado en desdichados días.
Retará a dios, señor, tendrá piedad
al dichoso joven pecador, en su divinidad y amor.
Oh sentimientos revelados en experiencias;
bella dama del ocaso al mundo cruzará en su curso.
La llama del primer beso del nuevo hombre
incendiará el horizonte y lo acercará a las estrellas
donde al final del pasaje espera en el centro del anillo
divino el momento de la iluminación.
Tan resplandeciente, tan puro, claro espejo refleja
la efervescencia de sus almas ascendiendo juntos
al fuego santo y la belleza del paraíso del cual provienen.
Pues darán luz al ser comprensivo, limpio; agitará
el mal de tan fugaz mente enferma, amado pueblo ciego.
Pasada la tormenta y el color del cielo,
sus momentos reflejados... sus errores cometidos
aceptarán el legado de la existencia, despertarán y se elevaran
entre las doce cuerdas sagradas y el amado joven
tomará la mano de la inmortalidad junto al creador
y la primera dama en el nuevo edén.
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